Cuando las universidades desatienden las literaturas extranjeras, ellas también se han implicado en el descenso de su país hacia el fascisimo.
Cuando las universidades desatienden las literaturas extranjeras, ellas también se han implicado en el descenso de su país hacia el fascisimo.
La semana pasada envié un correo electrónico a una profesora mía en la facultad de lenguas modernas. Estaba abrumado de preocupaciones — me parece que los anuncios de eliminaciones de programas en las humanidades no se han detenido en los últimos meses debido al Array Review.
Como el último estudiante que se graduará con especializaciones en ambas lenguas clásicas en la historia de la universidad, junto con especializaciones en francés y español, llegué a Loyola con el sueño de sumergirme en las lenguas. Este sueño ya es un fracaso, y me siento desilusionado con el sistema de aprendizaje de lenguas extranjeras.
Con su permiso, abajo se encuentra mi correo:
“Hola Profesora —,
Vengo de volver del concierto inaugural del CSO (Orquesta Sinfónica de Chicago) y, anticipando una obertura de Schumann, fui sorprendido por escuchar las primeras notas del Himno Nacional.
Comprendo que esto no es particularmente inusual para el CSO, pero, ya que la orquesta es un lugar que a menudo entré para darme unas horas de espectáculo y reflexión silenciosa, noté mi incomodidad cuando estaba de pie durante la pieza, y tenía este sentimiento que no podía ignorar para el resto del concierto.
Ha sido difícil este verano imaginar un futuro para mí mismo. Tengo especializaciones en francés, español, latín y griego; soy estudiante del programa de Honores; trabajo como traductor de The Loyola Phoenix, asistente del maestro del Francés Maternel Northshore y tutor en el Liceo Francés de Chicago. Además, hago trabajo voluntario para el CSO y la Ópera Lírica…¿Hago todo lo que debería?
Sin embargo, me siento como si siempre hiciera un esfuerzo a pesar de mis estudios en Loyola, en vez de junto con ellos — como si siempre necesitara compensar la falta general de rigor o altas expectativas para los estudiantes de lenguas modernas y clásicas.
Frecuentemente llego a mis clases avanzadas en lenguas extranjeras, y mi compañero de clase simplemente no ha leído el material asignado. O tal vez lo hicieron, pero su competencia oral es tan baja que no pueden contribuir nada especialmente valioso. Compartimos nuestras traducciones del griego o latín, y los estudiantes deciden que no quieren traducirlas. O aun peor, no pueden distinguir, después de un año de gramática, la diferencia entre un adjetivo y un nombre en latín.
Supongo que el Array Review confirmó algo que prácticamente sabía desde el momento en que llegué aquí — mis estudios van en contra de la corriente. Siento que esta institución se esfuerza por mantener a los estudiantes que tiene en las humanidades mientras les pide a las facultades que aumenten la matrícula. Me recuerda a la escuela secundaria en el sentido de que el sistema empuja a los estudiantes adelante, aunque sean incompetentes, para mantener la ilusión.
¿Cómo se puede atraer estudiantes a las humanidades? Asegúrate de que el trabajo sea más acogedor, menos intimidante, menos una lucha mental.
El semestre pasado tomé 21 créditos — este semestre, estoy tomando los cursos más avanzados en español, inglés, francés, junto con cursos de gramática en latín, griego y árabe, y un seminario de posgrado en español. ¡Este calendario de cursos no debería ser posible!
Sin embargo, a causa de que no hay mucha profundidad en ningún curso particular, tengo que compensar esa falta con una amplitud de cursos. Y de esos cursos, los programas en latín y griego, así como la maestría en español, no admiten nuevos estudiantes, lo que representa un límite a los recursos y oportunidades que pueden ofrecer a estudiantes como yo.
Otra vez con mi problema de imaginar un futuro — Loyola no es una excepción. Esto está ocurriendo en todas partes, y es extremadamente preocupante para mí. Departamentos completos de lenguas están en peligro: el profesorado (y especialmente los adjuntos vulnerables) descubre que sus contratos no se renuevan, y cada año hay menos estudiantes especializándose en lenguas extranjeras.
La idea de una carrera académica en lenguas modernas o clásicas en EE. UU. me parece imposible. Además, estoy firmemente convencido de que si algún día América va a confrontar su odio contra el mexicano, el haitiano o el árabe, sean inmigrantes o ciudadanos, será primero porque este país aprendió a hablar sus lenguas.
Cuando las universidades, que son el tipo de institución en mejor posición de proporcionar una educación en lenguas extranjeras, desatienden a estas voces y a sus literaturas a causa de una preocupación con la maximalización de los beneficios, ellas también se han implicado en el descenso de su país hacia el fascisimo.
Ahora bien, ¿por qué me sentí incómodo cuando estaba de pie para el himno nacional? Porque estaba rindiendo homenaje a un país que teme, odia e impide mis estudios […]
Atentamente,
John”
John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.