‘Medea’ está cubierta de corrupción al Teatro de Opera Lyric

El montaje de ‘Medea’ en el Teatro de Opera Lyric prueba que la ópera no es tan arcaica como muchos piensan.

‘Medea’ vuelve a narrar la tragedia antigua con una estética moderna.(John FitzGerald | The Phoenix)
‘Medea’ vuelve a narrar la tragedia antigua con una estética moderna.(John FitzGerald | The Phoenix)

Las cintas doradas, envolviendo el escenario como si fueran un tórax, guían la mirada del espectador hacia unos ojos penetrantes y una boca abierta. Una batuta se balancea y las melodías orquestales crecen y caen en pasajes más líricos y suaves.

Con una voz que asciende sobre la música destaca la potencia mundial de la soprano Sondra Rodvanovsky, una nativa de Chicago que domina el escenario en el montaje de ‘Medea” en el Teatro de Opera Lyric de Chicago. La ópera, dirigida por David McVicar con música de Luigi Cherubini, se presenta del 11 al 26 de octubre.

Basada en la tragedia de Eurípides, la ‘Medea’ de Cherubini cuenta la historia deprimente del matrimonio arruinado entre la princesa Glauce y Giasone, dos amantes que vuelven a ser víctimas de la envidia y la venganza de la esposa previa de Giasone, Medea.

La ira de Medea no es sin sentido. Después de acompañar y rescatar a su esposo Giasone durante su búsqueda del vellocino de oro por todo el mundo helénico, ella queda especialmente vulnerable como una mujer abandonada, muy lejos de su familia y país natal.

Desde el triángulo amoroso hasta las multitudes de guardias y asistentes reales, el montaje está visualmente saturado con el prestigio y el esplendor de un tiempo pasado, imbuido con elementos clásicos que remiten a los orígenes antiguos de la obra.

“David [McVicar] fue muy claro en que quería situar la ópera en la época en que la ópera fue escrita, que fue a finales de la década de 1790,” dijo Doey Luthi, diseñadora de vestuario que debutó en Lyric. “Es también un periodo históricamente interesante. Es la transición entre la era clásica y romántica, y la época imperial vuelve a evocar la silueta de la Antigua Grecia.”

Luthi es una diseñadora de vestuario sueca basada en Berlín que estudió en la Escuela Tisch de Artes de la Universidad de Nueva York. Su participación en ‘Medea’ comenzó durante la pandemia de COVID-19, cuando dedicó el tiempo libre — que la cuarentena concedió a muchos artistas y trabajadores autónomos — a realizar el sueño de McVicar.

Aunque Luthi trabajaba de forma remota, dijo que colaboró muy cerca con McVicar, y ambos se enviaban imágenes de referencia constantemente.

Esta cooperación estrecha permitió la traducción fiel de los temas visuales y estilos del diseño escénico de McVicar a los vestuarios. Para complementar la estética sombría y ruinosa del director, Luthi sugirió que los trajes fueran pintados a mano para imitar el ambiente en que estos personajes existirían.

“Queríamos [retratar] una sociedad muy privilegiada y colonial,” dijo Luthi. “Me aseguré de que cada pieza de tela estuviera pintada con manchas de agua y moho.”

El proceso laborioso culminó en un contraste visual fuerte — terciopelos elegantes y vestidos de gala manchados de suciedad. Para Luthi, los vestuarios manchados no representaban solamente un deterioro físico en los personajes, sino una moraleja.

“No quería que las manchas fueran realistas,” dijo Luthi. “Quería que fueran más metafóricas.”

Sin embargo, los vestuarios no se inspiraron únicamente en la visión del director. Luthi dijo que evolucionaron junto con diferentes elencos y ambientes, y que a veces se remodelaron o reconstruyeron completamente para acomodar los distintos cuerpos y las preferencias de los actores que los vestirían.

“Intento ayudar a los actores a habitar a sus personajes de una manera muy visceral y muy cercana a quienes son,” dijo Luthi. “Si te sientes horrible en lo que llevas puesto, no puedes estar seguro de sí mismo. Diría que un 80 o 90 % de mi trabajo es apoyo psicológico, y si además logro que se vean como quería, es una ventaja.”

Los actores no fueron los únicos en quienes Luthi y McVicar pensaron al revisar los vestuarios para el montaje en Chicago. Luthi dijo que la presencia inescapable de ICE en la ciudad también influyó en la narrativa visual de la opera.

“En el primer día de ensayo, nos dieron un folleto — cómo interactuar si agentes de ICE llegaban a nuestro lugar de trabajo, en caso de que ocurriera,” dijo Luthi. “Fue un sentimiento terrible.”

Por eso, Luthi dijo que McVicar pidió incorporar unas máscaras para los guardias que acosan y detienen a Medea “como las que vemos cada día en el rostro de esos agentes.”

Así, el relato de ‘Medea’ permanece muy cercano a la ciudad — sirve como una advertencia de los peligros de tratar injustamente a los extranjeros, un precio que Giasone y Glauce pagan con sangre.

En medio de protestas anti-ICE en todo el país, ‘Medea’ reflexiona sobre la injusticia y la violencia, llevando temas urgentes al escenario con una tradición operística que a menudo es vista como separada del mundo moderno.

“Es un arte que a menudo se siente muy elitista y separado de lo cotidiano,” dijo Luthi. “Creo firmemente que puedes deshacerte de lo que sobra en la decoración y la opulencia y volver a centrarte en la psicología de estos personajes. Hay historias que siguen siendo relevantes hoy, y hay todavía cosas que la ópera tiene que contar.”

  • John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.

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