A los líderes religiosos se les ha negado la posibilidad de ofrecer comunión en la instalación de ICE en Broadview por segunda vez.

Más de 2.000 personas se reunieron para rezar por los migrantes detenidos en condiciones inhumanas en la instalación de ICE en Broadview.

Durante la misa, delegaciones solicitaron permiso para entrar y administrar la comunión a las personas detenidas. ICE se los negó por segunda vez. (Foto: Bryan Sebastian)
Durante la misa, delegaciones solicitaron permiso para entrar y administrar la comunión a las personas detenidas. ICE se los negó por segunda vez. (Foto: Bryan Sebastian)

Unas dos mil personas se reunieron afuera de la instalación de ICE en Broadview el 1 de noviembre por una Misa Comunitaria organizada por la Coalición por el Liderazgo Espiritual y Público (CSPL, por sus siglas en inglés).

La Misa Comunitaria amplió las acciones previas del CSPL el 11 de octubre, cuando — después de una procesión eucarística hacia la instalación en Broadview — ICE negó la comunión a los fieles.

Profesor de estudios pastorales y cofundador de CSPL, Michael Okińczyc-Cruz, dijo que la delegación se puso en contacto con ICE y con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para pedir permiso para que sacerdotes y monjas entraran en la instalación en Broadview a ofrecer la comunión.

“Actualmente, el DHS declaró que necesitaba un aviso de una semana antes para entrar adentro,” dijo Okinczyc-Cruz. “Enviamos una carta formal al DHS para pedir permiso con más de una semana de antelación.”

La petición fue parte de la misión más amplia de CPSL — una coalición basada en la tradición católica dedicada a la justicia, teología de la liberación y la organización comunitaria.

La cofundadora y directora de la Formación Espiritual y Teológica al CSPL, Joanna Arellano-Gonzalez, dijo que cuando recibieron amenazas de un posible despliegue de la Guardia Nacional en septiembre, el CSPL comenzó a planear distintas Misas Comunitarias.

“¿Cómo vamos a responder en este momento, cuando hay un ataque contra nuestros hermanos y hermanas inmigrantes?” dijo Arellan-Gonzalez. “De ahí nació la idea de la Misa Comunitaria que tuvo lugar el 13 de septiembre en la base naval.”

El evento del 1 de noviembre coincidió con nuevos reportes sobre las condiciones inhumanas dentro de Broadview.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) denunció salas abarrotadas de gente, falta de acceso médico, condiciones insalubres y una negación de la práctica religiosa, informó The Associated Press.

“No dejan apagar las luces ni de día ni de noche, lo hace imposible para que la gente duerma”, dijo Arellano-Gonzalez. “Dan mantas de papel de aluminio, y los detenidos informaron que los pisos están tan sucios que no pueden acostarse, así que pasan horas de pie.”

Arellano-Gonzalez dijo que Chicago tiene una larga historia de apoyo a los derechos de inmigrantes y mencionó la aprobación de la Ordenanza de Bienvenida de 1985 por el entonces alcalde Harold Washington.

La ordenanza de 1985 estableció a Chicago como una ciudad santuario para los inmigrantes, pero esa designación fue cuestionada durante la presidencia de Trump, informó informó The Associated Press.

Dos décadas después, Arellano-Gonzalez dijo que la ciudad volvió a ser el centro de atención de los esfuerzos de reformas de imnigracion durante las marchas de 2006.

Las marchas de 2006 fueron una serie de protestas contra el proyecto de ley H. R. 4437, que habría endurecido las penas contra los inmigrantes sin documentos y quienes los ayudarán.

“Somos una ciudad orientada a la justicia — tenemos una gran historia de defensa de los derechos de los inmigrantes,” dijo Arellano-Gonzalez.

Casi dos décadas después, líderes religiosos, estudiantes y miembros de la comunidad se reunieron afuera de la instalación para intentar ofrecer comunión a las personas detenidas.

La misa comenzó con bailarines aztecas y una procesión de más de 50 sacerdotes, diáconos y mujeres religiosas.

En el momento culminante de la misa, una delegación de líderes religiosos caminó unos 100 metros desde el altar hasta la entrada de la instalación, donde sus peticiones para ofrecer comunión fueron negadas.

La misión más amplia del CSPL es una coalición basada en la tradición católica dedicada a la justicia, teología de liberación y organización comunitaria. (Avaya Hall | The Phoenix)

Estudiante de doctorado en filosofía y sacerdote catolico David Inczauskis, miembro del consejo clerical del CSPL, dijo que la negación es muy inusual, porque la comunión se administra diariamente en todo el mundo.

“Antes de la administración de Trump, los católicos podían entrar a estos sitios para ofrecer cuidado espiritual y la comunión,” dijo Inczauskis. “El Departamento de Seguridad Nacional no tiene más excusas.”

Sin embargo, Inczauskis dijo que se sintió orgulloso al ver la participación de miembros de la universidad.

Entre la multitud de 2.000 personas hubo más de 20 estudiantes de Loyola, organizados por Harry Brooker, un estudiante en su cuarto año especializándose en historia, y Amy Abueg, estudiante en su cuarto año especializándose en psicología. Ambos organizaron el grupo de estudiantes a través del sacerdocio del campus y el departamento de teología. Correos electrónicos coordinados por Inczauskis, Brooker y la estudiante de maestría en teología Kate Wojda animaron la participación y proporcionaron transporte.

“Mi objetivo es apoyar a la comunidad e informar a los estudiantes de Loyola de diferentes formas de protesta — más allá de las marchas,” dijo Brooker. “Situaciones como esta, en las que podemos apoyar a los demás espiritualmente — o donde esperamos apoyar espiritualmente — son necesarias.”

Abueg dijo que los esfuerzos de transportación y divulgación que coordinó con Brooker fueron esenciales para fortalecer el poder colectivo.

“Hay satisfacción en compartir esta experiencia con otros estudiantes,” dijo Abueg. “Especialmente con estudiantes nuevos que no conocía antes, parte de la comunidad de Loyola y apasionados por la causa.”

El hermano jesuita e instructor en la Escuela de la Sostenibilidad Medioambiental, Mark Mackey, dijo que el evento ofreció una manera positiva de conectar la fe con la acción.

“Definitivamente fue una mezcla de emociones,” dijo Mackey. “Muchas personas sienten dolor o enojo por la situación migratoria y las acciones de ICE. Para mi, esta reunión fue una manera para procesarlo — actuar, rezar, y apoyar a la comunidad.”

Mackey dijo que se sintió impactante experimentar la iglesia como un acto comunitario de solidaridad, con momentos tanto de consuelo como de tristeza.

“Muchos de nosotros deseamos poder hacer más, algo tangible para cambiar los problemas sistemáticos,” dijo Mackey. “Desde una perspectiva de fe, esta es una forma importante de responder.”

Entre la multitud de 2.000 personas hubo más de 20 estudiantes de Loyola (Foto: Deb Winarski)

Maggie Gonzalez, una estudiante especializándose en matemáticas, estudios medioambientales, estadísticas y español, dijo que quiere proteger a personas de familias similares a la suya.

“Mi papá fue inmigrante, y mis abuelos también,” dijo Gonzalez. “Afortunadamente, todos son ciudadanos ahora, así que nos sentimos seguros, pero sé que este no es el caso de muchas personas.”

Gonzalez dijo que los principios fundamentales de la iglesia incluyen el apoyo a los inmigrantes.

“Tenemos que tratar con respecto a todos — tratarlos como hermanos nuestros,” dijo Gonzalez. “Pienso que este es un principio fundamental en muchas religiones y no solo en el catolicismo.”

Gonzalez dijo que espera que las personas detenidas dentro comprendan que no están solas.

“Estoy segura de que, antes de ser detenidos, veían todas las cosas odiosas que se decían en los medios,” dijo Gonzalez. “Veían la presencia de ICE y el apoyo de políticos [en favor de ellos].”

Mackey dijo que reflexiono sobre lo que significa estar dentro de la instalación.

“Intenté imaginar cómo sería estar ahí — un lugar oscuro, de desesperación — y pensé en el consuelo de saber que la gente se preocupaba lo suficiente para presentarse físicamente,” dijo Mackey. “En la tradición católica, los sacramentos son signos tangibles de la gracia. Eso es lo que esto representa – acercar la presencia de la iglesia tanto como sea posible, en solidaridad.”

Arellano-Gonzalez dijo que CSPL posiblemente emprenderá acciones legales contra ICE por negar el cuidado pastoral dentro de la instalación, y continúan compartiendo recursos con parroquias para ayudarles a responder a la presencia de ICE.

Brooker dijo que mientras exista la presencia de ICE en la ciudad, continuarán realizándose estos eventos y espera que los estudiantes sigan participando.

“Estamos unidos con Cristo. No dejaremos de denunciar el mal de la detención y la deportación. No podemos permanecer en silencio ante la opresión. Persistiremos hasta que la justicia fluya como un río,” escribio Inczauskis en una declaración.

 

  • John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.

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  • Avaya Hall is a first-year student majoring in anthropology and political science with minors in English and multi-media journalism. Avaya loves covering anything that allows her to see into people’s passions or brain dump about her current obsessions. Born and raised in rural Missouri, she enjoys exploring the city, reading, watching trash tv and holding conversations well past their end date.

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