El cuarto álbum de la cantante española es una reflexión sobre la fe, la feminidad y la libertad.
El cuarto álbum de la cantante española es una reflexión sobre la fe, la feminidad y la libertad.
Los sonidos frenéticos de instrumentos de cuerda se derraman de los altavoces y giran alrededor del oyente. De entre las capas de orquestación, una voz fogosa ascendía inolvidable, cantando palabras de obsesión.
Aunque parece ser una escena en el centro del escenario de un teatro de ópera, es en realidad “Berghain” — el primer sencillo del cuarto álbum de la artista espanola Rosalía, titulado “LUX,” publicado el 7 de noviembre.
“Soy to’a la’ cosa’, yo me transformo” — alardea la cantautora en su álbum de 2022, “Saoko”. Usando estas letras como brújula creativa, ‘LUX’ abandona todas las preconcepciones sobre lo que un álbum de Rosalía podría ser.
Mutando desde un flamenco arraigado en la tradición clásica a un reggaeton experimental, la propuesta orquestal más reciente de Rosalía — grabada en colaboración con la Orquesta Sinfónica de London — cimentó su estatus como camaleón con respecto a estilos de música.
Fiel a su título en latin — “luz” en español — “LUX” adopta una estética católica y entrelaza historias de varias figuras religiosas que representan distintos sistemas de creencias dentro de su narrativa. Rosalía canta en 14 idiomas, algunos de los cuales hablaban las santas a las que alude.
“Cada idioma corresponde a historias de santas diferentes — mujeres que son santas en distintas partes del mundo,” dijo Rosalía en un evento privado en Nueva York. “Cada vez que me refiero a una de estas historias, será en uno de esos idiomas.”
Como una obra de música clásica, ‘LUZ’ se divide en cuatro movimientos: el primero adopta un sonido experimental, el segundo es más exuberante y el tercero y el cuarto regresan a sus raíces flamencas.
“Sexo, Violencia y Llantas” abre el album con una dulce introduccion de piano, acompanada por violines siniestros sobre la voz intimia de Rosalía. De repente, un choque brusco de sintetizador irrumpe acompañado por un coro pleno, explorando la dicotomía entre el mundo terrenal lleno de deseos pecaminosos y la perfección del cielo.
La siguiente “Reliquia” lleva al oyente a una aventura alrededor del mundo, donde describe sus experiencias en distintas partes del globo.
“Perdí la fe en D.C., y la amiga de Bangkok / Un mal amor en Madrid, y en México el blunt,” canta la aventurera.
Aunque su vida ha sido moldeada por sus viajes, su corazón — que desea que su amante trataría como una “reliquia,” o tesoro santo — permanece intacto. Reluciente, las cuerdas casi digitales chocan en un bajo aporreado.
Pasando la página, el álbum se zambulla en un final híbrido de música electrónica y orquestal antes de convertirse en “Divinizar.” Cantando en catalan y inglés, se identifica con varios objetos católicos, como la fruta prohibida y el rosario.
Mientras que comienza como una balada simple al piano, la canción se metamorfiza en una declaración turbia y percusiva, con las cuerdas volando sobre su voz entrecortada.
“Porcelana” está basada en la vida de Ryonen Genso, una monje y poeta japonesa que quemó su propio rostro después de que le dijeran que su belleza sería una distracción para los estudiantes varones, dijo Rosalía en una entrevista con Zane Lowe.
Rosalía transforma la abnegación de Genso de un acto de sumisión a una liberación feminista del patriarcado.
“Desperdiciare mi belleza antes de que tengas la oportunidad de arruinarla,” canta en japonés.
Las cuerdas dramáticas están interrumpidas por un bajo arrollador, en el que la voz delicada de Rosalía es sustituida por una cadencia chula pero exigente. Con pasajes cantados en español, japonés y latin, el rapero Dougie F produce una improvisación repetitiva y llena de autotune en inglés.
En su versión de una aria italiana, “Mío Cristo Piagne Diamanti” — “Mi Cristo Llora Diamantes” — es una muestra pura de sus habilidades vocales. En el punto culminante, una bomba orquestal estalla — su vibrato feroz asciende desde un caos auditivo como un fénix, antes de caer de repente.
“Berghain” está nombrado por un club nocturno famoso en Berlín; el sonido orquestal de la canción corresponde a la estética exclusiva del club. Rosalía hace un juego de toma y daca vocal con la instrumentación monumental antes de que la voz instantáneamente reconocible del cantante islandes Bjorn aparezca.
A mitad de un canto de necesidad por intervención divina, la artista experimental Yves Tumor canta “I’ll fuck you till you love me [Te jodere hasta que me quieres]” sustituyendo gritos nerviosos por algo gráfico en lugar de salvación.
Saliendo de la depravidad de su álbum previo, la canción alegremente sonriente “La Perla” crea un paisaje natural casi teatral, reminiscente de “La Flauta Mágica” de Mozart. Aunque el álbum suena ligero y valeroso, sus letras son lo contrario — Rosalía habla de su amante previo, probablemente su exnovio Rauw Alejandro.
“La decepción local, rompecorazones nacional / una terrorista emocional, el mayor desastre mundial,” canta Rosalía con la voz llena de veneno. “Es una perla, nadie se fía.”
“Ser una perla” se usa para describir a una persona demasiado egoísta. En esta canción, Rosalía describe a su ex como el rey de la deslealtad, decepción y mentiras, usando el título honorífico como una énfasis de sus defectos.
“Mundo Nuevo” sirve como un interludio y reinterpretación de una canción flamenca de 1910 “Quisiera yo renegar (petenera),” con la que comparte letras. Rosalía transforma esta canción tradicional andalusí en una introducción triunfante pero siniestro al siguiente “De Madruga.”
“De Madrugada” suena como un grito de combate valiente. Un coro intenso de gritos se combina con la interpretación exasperada de Rosalía — evocando la imagen de ella montando un caballo en batalla.
“No busco la vigencia, la vigencia busca a mi,” proclama en ucraino.
En “Dios Es un Stalker” — acrónimo de “Dios” en latin — Rosalía se presenta como divina, usando sus poderes omniscientes para observar a su amado. Ella está en las tinieblas de su sombra y en el viento que sopla en su pelo.
“Dios Es Un Stalker” es similar a su segundo álbum, “El Mal Querer,” con un sonido que mezcla flamenco y pop. Un cambio de tonalidad cerca del final eleva la canción a un cierre celestial.
Comenzando con el sonido de golpes, “La Yunga” venera a la mística sufi Rabia Basari. En su enseñanza, Basari dijo que la gente debería seguir a Dios, no por miedo ni por esperanza de recompensa, sino solamente por amor a Él, explicó Rosalía a Lowe.
La percusión esporádica y las cuerdas irregulares fortalecen los versos claramente avant-garde, donde describe la gravedad de su amor por su amante, que es más grande que una espina celestial del tamaño de un continente o más intima que un Titanic del tamaño de un pintalabios.
“El Titanic cabe en un pintalabios / un pintalabios ocupa el cielo,” canta Rosalía. “El cielo es una espina / una espina ocupa un continente.”
En “Sauvignon Blanc,” con el sonido de pianos sencillos y una voz perdidamente enamorada, Rosalía canta sobre renunciar a sus posesiones materiales por el amor de su amante. Justo como el color del vino titular, su futuro junto será de oro.
En un cambio completo de 180 grados, “La Rumba del Perdón” se caracteriza con la percusión clásica, cuerdas fuertes y una guitarra flamenca viva. El título se refiere a un subgénero de flamenco llamado rumba, que a su vez fue influido por el género de música y baile cubana que lleva el mismo nombre. Cuando la instrumentación desaparece, Rosalía grita riffs elongados reminiscentes de su primer álbum, “Los Angeles.”
Cambiando al portugués para la sincera “Memoria,” Rosalía está acompañada por la cantante de fado Carminho. Comenzando con la voz de Rosalía sola, las cuerdas de una guitarra lentamente comienzan a pulsarse. Con una instrumentación mínima, los dos vocalistas lamentan una relación previa, explorando la pérdida de su identidad como consecuencia. Sus voces elegantes crecen en un coro angélico hasta que, de repente, regresan a un estado frágil.
La suavidad de una flauta rompe la silencia mientras Rosalía comienza a describir su propio funeral en el final “Magnolias.” Crea la imagen inusual y poética de motocicletas girando rápidamente sobre su ataúd lleno de vino, gasolina, chocolate y cigarros.
Mientras exclama su grito de muerte y ascendió al cielo para encontrar a Dios, un coro de su propia voz se rompe en un grito de “Tirame magnolias”.”
“Magnolias” y “LUX” como unidad terminan con un alusión profunda al Génesis bíblico.
“Yo que vengo de las estrellas / Hoy me convertí en polvo,” canta Rosalía. “Pa’ volver con ellas.”
Al final de su réquiem cantado sobre sí mismo, finalmente encuentra su descanso eterno.
Múltiple — multi-instrumental, multi-movimiento, multi-género, multilingüe y multi-talentosa — “LUX” de Rosalía no tiene precedente. “LUX” es una reinvención de las habilidades diversas de la cantante española a través de una instrumentación grandiosa, letras íntimas y una visión inflexiblemente divina.
“LUX” está disponible para escuchar en todas plataformas.
John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.
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Kevin Stovich is a second-year studying multimedia journalism and Spanish. A fervent passion for movies, music and culture led him to join the arts section of The Phoenix. When not attending a press screening or reviewing a concert, the Bay Area native can be found braving the cold, updating his Letterboxd, thrifting baggy jeans or sipping an iced drink.
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