La maestría en Estudios Hispánicos no admitirá nuevos estudiantes después de una revisión de todos los programas académicos en Loyola
La maestría en Estudios Hispánicos no admitirá nuevos estudiantes después de una revisión de todos los programas académicos en Loyola
Después de una revisión de todas las facultades de la universidad, la Maestría en Estudios Hispánicos no admitirá nuevos estudiantes según la revisión de programas académicos de Loyola, conocido en inglés como el ‘Array Review.’
Establecida hace 80 años, la Maestría en Estudios Hispánicos ha sido el grado académico más alto que los estudiantes de español podían obtener en Loyola. La cultura y la historia hispánica han sido incorporadas en varias especializaciones de Loyola, como el cine, la literatura, la lingüística y la pedagogía, según la directora del programa, Ana B. Rodriguez Navas.
El cierre es consecuencia del Array Review, una revisión en todas las facultades de la universidad con el objetivo de asegurar que todos los programas académicas estén alineados con su misión y sean sostenibles a largo plazo. Los nuevos estudiantes no podrán ni solicitar ni matricularse en la maestría, pero quienes ya estén actualmente matriculados podrán terminarla.
“Me parece un paso hacia atrás,” dijo Gautami Contla, quien se graduó de la maestría en 2026. “Yo sé directamente lo que este programa puede ofrecer a sus estudiantes porque yo fui uno de ellos. Los estudiantes del futuro merecen la oportunidad de experimentar eso también.”
Contla se graduó del programa en mayo de 2026 junto con Anohi Zori Alonso y Gloria Anfossi.
Zori Alonso, una estudiante internacional de España, ahora es estudiante de doctorado en Estudios Españoles en la Universidad de California Irvine, donde, incluyendo hay solo tres estudiantes en el programa. En su opinión, la pequeña cantidad de estudiantes en el programa de maestría de Loyola tenía mucho valor.”
“En este momento en las humanidades, tristemente, la matriculación es más limitada en todas partes del país,” dijo Zori Alonso.
El estudiantado de Irvine cuenta con 29.085 estudiantes, mientras que el departamento de posgrado cuenta con 5.546. El estudiantado de pregrado durante el año académico 2026-2027 en Loyola es de 12.538 estudiantes. El departamento de posgrado tuvo 4.889 estudiantes matriculados durante el año académico 2025/2026, según el CDS.
Aunque el programa se terminó, el rector Douglas Woods dijo en una declaración a The Phoenix que los estudiantes pueden continuar sus estudios a través de “varios programas adyacentes.” Dijo que la decisión de eliminar el programa se tomó mediante un método holístico que evaluó todos los programas, considerando factores como el éxito estudiantil y la demanda del mercado. Al volver a evaluar los recursos, dijo el rector, la universidad podrá continuar cumpliendo su misión.
Woods dijo que un promedio de dos estudiantes se gradúan cada año del programa. Rodriguez Navas dijo que el promedio ha sido de cuatro desde 2013. Los seis graduados del programa en 2026 están empleados y continúan trabajando en una variedad de ocupaciones.
Boyer, un estudiante de segundo año en la maestría, dijo que recordó cuando se enteró de la posible eliminación del programa en la primavera. Su primer pensamiento fue que la decisión debía ser una error.
Antes de matricularse en Loyola, Boyer se graduó de la Universidad de Michigan con una licenciatura en español y lingüística. Allí tomó cursos centrados en literatura y quiso mantener este aspecto en su educación de posgrado también, lo que influyó en su decisión de estudiar en Loyola.
Boyer dijo que nadie en el programa comprendía la decisión de eliminarlo. Desde su punto de vista, el programa estaba creciendo y sus graduados habían tenido éxito.
El padre David Inczauskis, S.J., se graduó de la Maestría en Estudios Hispánicos en 2019.
Inczauskis reconoció que el programa fue un importante factor en su capacidad para utilizar el español y le permitió dar la comunión a personas hispanohablantes detenidas en la instalación de ICE en Broadview.
El padre jesuita también destacó uno de sus mayores proyectos que surgieron del programa — su libro, “La Fragua,” cuyo título hace referencia al teatro jesuita de Loyola en Honduras, The Forge. Inza Uskis trabajó en su libro durante su tiempo en el programa y recibió el apoyo de sus superiores para hacerlo.
Una de las graduadas del semestre pasado, Anfossi, una estudiante internacional de Chile, ahora enseña español en una escuela primaria pública en Chicago y también imparte otro curso de nivel intermedio. Antes de comenzar la maestría, Anfossi estudió derecho en Chile.
Después de enterarse de la eliminación del programa, Anfossi recordó una conversación que tuvo con uno de sus compañeros, específicamente sobre las experiencias de su compañero como inmigrante.
“Una de estos [compañeros] dijo algo — fue una situación muy emocional porque dijo, ‘Vine acá a este país cuando tenía 13 años, y siempre sentí que el español era una lengua que tenía menos valor,’” dijo Anfossi. “Y ella sintió que en este programa, el español tenía valor.”
Anfossi dijo que no cree que una matriculación más baja debe significar que el programa termine. Recordó que había 12 estudiantes en cada uno de sus cursos en un momento dado, y que la presencia de profesores auxiliares en el programa posiblemente permitió que la universidad no tuviera que contratar a más profesores adjuntos.
La Asociación de Estudiantes Latinoamericanos escribió al rector y al vicerrector para expresar su preocupación por la decisión. En su carta, destacó como el compromiso del programa con el servicio al bien público y con la excelencia académica representa los valores jesuitas de la universidad. También destacó la necesidad de crecer e invertir en programas como la maestría, en lugar de eliminarlos por completo.
La asociación no respondió a una solicitud de comentarios.
A pesar de sus pequeñas cifras de matrícula, Rodrgiuez Navas dijo que el programa continuaba creciendo. Antes de que el programa fuera eliminado el año académico pasado, nueve estudiantes estaban matriculados. Seis se graduaron en mayo, mientras que los tres restantes están en su segundo y último año del programa. Tres nuevos estudiantes se matricularon en su primer año del programa y se espera que se gradúen en mayo de 2028, según Rodriguez Navas.
Rodriguez Navas también dijo que la demanda de profesores bilingües está aumentando rápidamente. Ya sea que los estudiantes utilicen sus habilidades en la enseñanza, la traducción u otra carrera, pueden contribuir regularmente a la comunidad mediante su interacción con la población hispana de Chicago y el aprendizaje de esta.
“Un tercio de la ciudad de Chicago es hispánica, así que no puedes realmente comprender cómo funciona la ciudad sin un conocimiento de la cultura hispánica y su historia,” dijo Rodriguez Navas. “Eso es exactamente lo que hacemos.”
Anfossi dijo que una de sus características preferidas del programa fueron los dos cursos que enseñan a los estudiantes cómo enseñar la lengua española.
“No se trata simplemente de, ‘oh, hablas español, entonces enseña,’” dijo Anfossi. “Se trata de la manera en que enseñas, las estrategias, los recursos.”
Estas particularidades del programa también atrajeron a Zori Alonso, quien, cuando decidió dónde hacer su maestría, buscó universidades pequeñas en grandes ciudades como Chicago y Nueva York. Zori Alonso, Anfossi y Boyer destacaron el enfoque interdisciplinario del programa y la integración de la literatura.
“El pensamiento crítico fue una de las habilidades en las que mejoré mucho,” dijo Zori Alonso. “En España, el tipo de educación que tuve, no requeria que pensara tanto, en el sentido de que todo se basaba en los hechos. Pero en loyola, tuve la oportunidad de participar en conversaciones interesantes, conversaciones fuera de lo convencional sobre cosas que nunca había preguntado antes.”
Aunque los profesores no siempre estuvieron de acuerdo con la interpretación de un texto por parte de un estudiante, los estudiantes eran animados a elaborar y utilizar su pensamiento crítico.
Después de graduarse con una licenciatura en periodismo y medios de una universidad en Madrid, Zori Alonso hizo una pasantía en la facultad de español en Colgate University. Colgate la animó a solicitar un programa de maestría en Estados Unidos. Dijo que el programa de Loyola “fue como una familia”. Los profesores invitaban a los estudiantes a reuniones que no solo les ayudaban a reunirse y conocerse, sino también fomentaban sus carreras profesionales.
Debido a la eliminación del programa, los estudiantes universitarios ya no podrán participar en el programa 4+1 que les permite obtener su maestría a un ritmo acelerado. Todavía pueden especializarse en español, pero no podrán continuar sus estudios de posgrado en este programa.
Aunque Inczauskis no pudo hablar de los cambios a nivel administrativo, como sacerdote en la Compania de Jesús, señaló que los seminaristas tienen una antigua tradición de formación en las artes liberales — un tradición que incluye la maestría en Estudios Hispánicos.
“Es muy importante que los seminaristas lean la literatura,” dijo Inczauskis. “Tenemos que estar formados en la imaginación, y pienso que eso es lo que muchos de estos programas ofrecen — una ventana a un mundo diferente.”
John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.
Paige Dillinger is a second-year political science and english double major from Austin, TX, and has been writing for The Phoenix since her first month at Loyola. Her journalism favorites include local politics and investigative stories. She enjoys sunshine on a crisp winter day, movies with scores by John Williams, scoffing at prices in antique stores and SNL when it’s good.