Cambio demográfico y vitalidad económica están impulsadas por las comunidades hispanas y latinas, transformando la nación y redifiniendo el futuro de Chicago.
Cambio demográfico y vitalidad económica están impulsadas por las comunidades hispanas y latinas, transformando la nación y redifiniendo el futuro de Chicago.
Un paseo por Little Village, o La Villita, podría revelar el futuro de los Estados Unidos. Algo en este barrio simbólico de Chicago podría marcar un cambio cultural prácticamente imposible de ignorar.
El español domina las calles, los negocios mexicanos prosperan, familias y comunidades latinas se reúnen y la ciudad parece sentirse viva de una manera que las estadísticas sí solas no pueden reflejar.
Ciertos aspectos de esta comunidad están siendo adoptados por más comunidades en Estados Unidos, creando una tendencia creciente en el país.
Hoy, más de 68 millones de personas en Estados Unidos se identifican como hispano o latino, acumulando aproximadamente 20% de la población nacional — una estadística que casi se ha duplicado desde el año 2000. Este crecimiento no ha sido chico; los latinos han sido responsables de más de la mitad del crecimiento demográfico total de EE. UU. en las últimas dos décadas.
Es importante destacar que este aumento es un incremento natural — el número de nacimientos supera las muertes — entre las comunidades latinas. Entre el 2022 y el 2023, los latinos representaban casi 71% del crecimiento total de la población del país, incluso a pesar de que la población no hispana ha tenido un crecimiento más lento y, en algunos casos, ha disminuido.
Esta realidad cuestiona la lógica que subyace a las políticas agresivas del control migratorio. Estas políticas presentan a los latinos en EE. UU. como extranjeros en lugar de considerarlos como una parte fundamental del futuro demográfico del país.
Las proyecciones indican que estas tendencias continuarán. Las proyecciones demográficas nacionales indican que para el año 2060, EE. UU. será consideravelmente más diverso de lo que es hoy en día. Las poblaciones latinas están estimadas en ser una parte más grande de la población total.
Aunque la mayoría no hispana no desaparezca inmediatamente, representará menos de la mitad de la población en las próximas décadas mientras los grupos de minorías crezcan rápidamente.
Estos cambios no son señales de una disminución nacional, sino de una transición a un país en el cual su población refleja más acertada su historia multigeneracional.
Las estadísticas pueden parecer abstractas, pero hay señales de cambios físicos en Chicago, una ciudad en la cual su identidad ha sido moldeada por oleadas de inmigrantes y fusión cultural. Aquí, casi 30% de los residentes son hispanos o latinos, lo que los convierte en el grupo de minoría más grande en la ciudad y una fuerza demográfica fundamental para su futuro.
En el área de Chicago, los latinos — especialmente los mexicoamericanos — representan una comunidad de gran importancia en el progreso de la ciudad. La comunidad mexicana conforma por sí sola una gran parte de la población regional de hispanos o latinos y una parte sustancial de la vida cultural y económica de la ciudad.
La población creciente de latinos e hispanos no debilita la identidad de un país ni ciudad, sino que este crecimiento fortalece la comunidad económica y culturalmente.
Nacionalmente, la economía latinoamericana genera aproximadamente $4 billones. Las cifras de este grupo por sí solas crecen más rápidamente que las de los EE. UU. en general, compitiendo con el Producto Interno Bruto (PIB) de las economías principales del mundo y representan 30% del crecimiento del PIB de este país.
En ciudades como Chicago, esto ofrece oportunidades de trabajo, emprendimiento, ingresos fiscales y estabilidad económica a largo plazo.
Estos cambios demográficos son de gran importancia para el ambiente socioeconómico y político de los Estados Unidos mientras las políticas migratorias aumentan y el miedo se extiende a través de las comunidades latinas.
En Chicago, la implementación de operativos federales migratorios ha generado la organización de bases comunitarias, lo que ha hecho que otros residentes de esa comunidad compren todo el producto de vendedores callejeros para protegerlos de las autoridades migratorias. En este contexto, el crecimiento demográfico ha generado una forma de fuerza colectiva.
Comunidades más grandes crean redes de asistencia más extensas, mayor influencia política y mayor presencia que hace la aplicación ilegal de las políticas migratorias más difícil de justificar.
Fuerza colectiva como esta es necesaria en este tiempo de crisis para la población latina, mientras eventos nacionales y mundiales estremecen la comunidad.
Al principio de este año, la administración de Trump llevó a cabo operaciones militares en Venezuela, incluyendo la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, generando la crítica internacional por desestabilizar la región.
Al mismo tiempo, Trump dijo públicamente que “algo van a tener que hacer en México”, alegando preocupaciones relacionadas con el narcotráfico y de la seguridad fronteriza, lo que provocó críticas del gobierno mexicano y su población.
La retórica popular hablando del narcotráfico es criticada por intelectuales. Alegan que la retórica MAGA presenta a los cárteles como organizaciones criminales autónomas, cuando en realidad el narcotráfico está íntimamente relacionado con las estructuras del estado.
Al mismo tiempo, la retórica MAGA actúa como si el problema del narcotráfico no es simplemente de oferta y demanda.
Localmente, las comunidades latinas también están batallando con la intensificación de la aplicación de las leyes migratorias. Un claro ejemplo son las operaciones de ICE en Minneapolis que resultaron en la muerte de Renee Nicole Good y Alex Pretti, desencadenaron protestas generalizadas y escrutinio hacia el gobierno federal.
Estos eventos resaltan la necesidad urgente de una población latina empoderada política
y civilmente. Las comunidades activamente involucradas ofrecen ayuda mutua y representación mientras presionan a la política de EE. UU. en busca de resultados justos para sus familias y vecindarios.
El 19 de enero, cientos de manifestantes se juntaron en el centro de Chicago en condiciones extremas para protestar en contra de ICE, sumándose a una larga lista de protestas en contra de la administración actual. Las manifestaciones se intensificaron el otoño pasado con un enfoque contra ICE y la instalación en Broadview, Ill.
A medida que estos movimientos de resistencia avanzan, la población latina continúa demostrando su importancia a nivel nacional y global.
La población hispana y latina no representa una amenaza para los Estados Unidos, ni tampoco es una comunidad que pueda seguir siendo ignorada, maltratada y discriminada como lo ha sido durante generaciones. El continuo crecimiento exponencial de la población es prueba de que esta nación puede y seguirá evolucionando, incluso frente a los conflictos civiles generalizados.
El miedo al cambio es lógico, pero la resistencia a esta evolución limita sus oportunidades.
Este cambio demográfico representa una oportunidad de ampliar el significado de ser estadounidense, para fortalecer el sentido de pertenencia y asegurar la dignidad y estabilidad para las comunidades que ya son parte integral del futuro de este país.
Carlos is the deputy opinion editor and a first year Political Science and Multimedia Journalism double major. He first started his journalism career centered around broadcast and fell in love with print writing before joining The Phoenix. Outside of the paper, he likes to listen to his cassette tapes, reading hardcover books and playing Skate 3, but not all at the same time.