El reinado póstumo del terror de ‘El Mencho’ en México

Editor adjunto de Opinión, Carlos Soto-Angulo, escribe sobre el asesinato del poderoso líder del cártel CJNG “El Mencho” y lo que podría significar para el futuro de la seguridad mexicana y estadounidense.

El anuncio de la muerte de Oseguera fue inmediatamente seguido por la propagación de violencia en distintas zonas del occidente de México. (Ari Shanahan | The Phoenix)
El anuncio de la muerte de Oseguera fue inmediatamente seguido por la propagación de violencia en distintas zonas del occidente de México. (Ari Shanahan | The Phoenix)

En la mañana del 22 de febrero, el ejército mexicano en colaboración con fuerzas militares estadounidenses asesinó a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes — o “El Mencho” — el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación o CJNG

Para los residentes de la zona occidental de México, la violencia tras su muerte está afectando rápidamente la vida cotidiana y la seguridad, lo que lleva a muchos a cuestionar las intenciones de las autoridades mexicanas. Aunque la eliminación de una figura principal del cártel es un paso importante en la dirección correcta, la reacción inmediata del CJNG hace que la medida sea difícil de justificar. 

Oseguera era uno de los criminales más buscados de México y el CJNG es considerado uno de los cárteles más violentos y de más rápido crecimiento del país. Oseguera, junto con el CJNG, está acusado de traficar fentanilo, metanfetamina y cocaína y en el momento de su asesinato, Estados Unidos ofrecía una recompensa vigente de 15 millones de dólares por información que condujera a su arresto y/o condena.

La Secretaría de la Defensa Nacional de México informó que fuerzas especiales llevaron a cabo un operativo importante dirigido contra Oseguera y que los elementos fueron atacados inmediatamente al llegar a su ubicación. Durante el enfrentamiento, Oseguera resultó gravemente herido y murió durante su traslado aéreo a una instalación médica. 

Fuerzas mexicanas confiscaron armas de alto calibre, incluidas lanzacohetes, municiones, equipo táctico y pruebas de operaciones del cártel. 

Aproximadamente 137,000 balas de calibre .50 han sido confiscadas desde el año 2012, con el 47 % de esas armas procedentes de una fábrica en Kansas City, MO, según el New York Times. Adicionalmente, desde octubre del año pasado, autoridades mexicanas han confiscado aproximadamente 18,000 armas, de las cuales el 80% vienen de los Estados Unidos. 

El gobierno mexicano declaró la guerra contra los grupos narcotráficos en 2006 y desde entonces la violencia ha afectado al país, con aproximadamente 480,000 personas asesinadas en los últimos 19 años. 

El anuncio de la muerte de Oseguera fue inmediatamente seguido por la propagación de violencia en distintas zonas del occidente de México. Se incendiaron vehículos para bloquear carreteras y se reportaron enfrentamientos armados en varios municipios, incluyendo el aeropuerto de Guadalajara, que actualmente está bajo el control de CJNG. 

La embajada estadounidense emitió alertas de seguridad urgiendo a los ciudadanos estadounidenses en varios estados mexicanos a resguardarse en sus hogares ante los disturbios y se cancelaron vuelos desde y hacia los principales aeropuertos regionales a medida que aumentaban las preocupaciones de seguridad. 

Gracias a periodistas ciudadanos, videos y reportajes se han repartido por medios sociales, proporcionando a los residentes mexicanos y estadounidenses una amplia difusión de información y conciencia sobre la situación. 

Las reacciones inmediatas reflejan un patrón más amplio que se ha observado en México tras la eliminación de líderes de alto perfil del crimen organizado. Si bien la muerte de una figura importante puede debilitar el mando centralizado, también puede generar inestabilidad. 

Las estructuras de los carteles suelen depender de una red de mando regional que controla territorios específicos y duendes de ingresos. Cuando el líder principal es eliminado, surgen disputas por la sucesión. Las facciones internas pueden competir por el control. Organizaciones rivales pueden apoderarse de territorios que perciben como vulnerables. En este entorno, la violencia puede intensificarse a medida que los grupos ponen a prueba límites y buscan imponer su dominio. 

Para los residentes en áreas influenciadas por CJNG, hay grandes preocupaciones por la seguridad. 

Los bloqueos carreteros y los ataques incendiarios interrumpen el acceso a hospitales, escuelas y centros de trabajo. Los enfrentamientos armados pueden estallar en espacios públicos con poco o ningún aviso. Los dueños de negocios locales pueden enfrentar nuevos intentos de extorsión mientras las facciones buscan asegurar fuentes de ingreso.

Incluso cuando los choques a gran escala disminuyen, la incertidumbre permanece. Las familias pueden modificar sus rutinas diarias, evitar ciertas colonias o limitar sus traslados por precaución.

Las implicaciones de la violencia no se limitan a México. 

El CJNG ha sido identificado como un proveedor importante de opioides sintéticos para el mercado estadounidense, contribuyendo a una crisis de drogas que continúa matando a cientos de miles de personas cada año en Estados Unidos.  La eliminación de un líder no desmantela automáticamente los centros de producción, las rutas de tráfico ni las redes de distribución.

La dimensión transfronteriza de la crisis complica la seguridad internacional. 

Armas y municiones procedentes de Estados Unidos han sido rastreadas hasta operaciones del cártel, mientras que drogas fabricadas o transportadas a través de México han alimentado la adicción y las sobredosis al norte de la frontera.

La cooperación entre autoridades estadounidenses y mexicanas, incluido el intercambio de inteligencia, ha desempeñado un papel visible en el objetivo de capturar o neutralizar a figuras de alto nivel. Sin embargo, la coordinación en los niveles superiores no se traduce de inmediato en seguridad sobre el terreno. Las comunidades que viven bajo la influencia del crimen organizado suelen experimentar las consecuencias de estas transiciones antes de que las medidas de estabilización surtan efecto.

La reacción pública ante la muerte de Oseguera ha incluido expresiones de alivio y declaraciones de victoria, incluso burlas sobre la situación. Sin embargo, analistas en materia de seguridad suelen advertir que estos momentos son volátiles.

Los próximos meses revelarán si las autoridades pueden evitar la fragmentación interna y la violencia de represalia.

Serán fundamentales las operaciones de seguridad sostenidas, la protección a funcionarios locales y el apoyo a las comunidades afectadas por los disturbios. Al mismo tiempo, las medidas de largo plazo dirigidas al tráfico de armas, la corrupción y la vulnerabilidad económica siguen siendo centrales para reducir las condiciones que permiten que el crimen organizado prospere.

Para las personas que viven en regiones con presencia del CJNG, el tema central no es simbólico. Es saber si las carreteras permanecen abiertas, si los niños pueden asistir a la escuela con seguridad y si los negocios pueden operar sin intimidación.

La muerte de un líder del cártel es un hecho relevante, pero por sí sola no garantiza mayor seguridad.

Hasta que la violencia disminuya y la estabilidad se mantenga con el tiempo, la cautela — más que la celebración — puede reflejar mejor la realidad que enfrentan las comunidades a ambos lados de la frontera.

A mi familia afectada por la violencia causada por la muerte de “El Mencho”, les quiero ofrecer una oración: Señor, en estos tiempos de incertidumbre, te pedimos que cuides y protejas a todos aquellos inocentes que están siendo afectados por esta ola de violencia. Cúbrelos, Señor, con tu manto protector. Querida Madre María nuestra, te pedimos que pidas a tu hijo Jesús que proteja a todas las personas inocentes afectadas por la violencia en México. Amén.  

  • Carlos is the deputy opinion editor and a first year Political Science and Multimedia Journalism double major. He first started his journalism career centered around broadcast and fell in love with print writing before joining The Phoenix. Outside of the paper, he likes to listen to his cassette tapes, reading hardcover books and playing Skate 3, but not all at the same time.

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