La estudiante de primer año fue la víctima de un tiroteo cerca de Loyola Beach el 19 de marzo.
La estudiante de primer año fue la víctima de un tiroteo cerca de Loyola Beach el 19 de marzo.
Cuando Jessica Gorman recibió la llamada telefónica informando que su hija, una estudiante de primer año, fue disparada y asesinada a principios del 19 de marzo, dijo que anticipó sentir la presencia de Sheridan Gorman. Pero no pudo—ni por teléfono, ni en el avión desde Yorktown, N.Y. hacia Chicago, ni en el camino desde el Aeropuerto Internacional O’Hare hasta el Campus de Lake Shore.
Pero cuando llegó a la vela por su hija asesinada en la capilla Madonna della Strada—que comenzó 15 minutos tarde para esperar a que Jessica y su esposo Thomas Gorman llegaran desde el aeropuerto—finalmente entendió por qué no podía sentir la presencia de Sheridan.
“Todavía estaba aquí con ustedes,” dijo Jessica Gorman, hablando a los estudiantes de Loyola que llenaron cada banca de la capilla, desbordante de personas sentadas en el piso frente al altar, velando colectivamente a la estudiante de 18 años.
Sheridan fue fatalmente baleada aproximadamente a la 1 a.m. del 19 de marzo en la playa Tobey Prinz, al norte del Campus de Lake Shore, mientras caminaba con un grupo de amigos. El sospechoso aún no ha sido encontrado, pero las autoridades dijeron que no perciben una amenaza activa para la comunidad de Loyola, según reportó The Phoenix.

Descrita como “una delicia absoluta,” Sheridan fue compasiva, desinteresada, alegre y “excesivamente generosa,” con bromas “perfectamente contadas,” según las oradoras Laura Swanson y Kim Johnson, mentoras de Sheridan en Cru, un grupo de ministerio cristiano del campus.
La vela, que comenzó a las 7:15 p.m. con la llegada de la familia de Sheridan, inició con una oración de solidaridad del presidente de Loyola, Mark C. Reed, e incluyó música del coro y lecturas de Sophia Scelzo y Kat Butcher. El fraile Thomas Neitzke, S.J., y Michael Rossman, S.J., dirigieron el servicio.
Los estudiantes, unidos por la pérdida y pequeños lazos rosas prendidos con alfileres en sus camisas, asistieron al servicio con distintos grados de formalidad—algunos con trajes y corbatas, mientras otros llegaron en sudaderas con capucha y jeans oscuros, todavía cargando sus mochilas de un jueves que de otro modo habría sido ordinario.
Los amigos y la familia de Sheridan, sentados en las primeras filas de la capilla, alternaron entre lágrimas y sonrisas a lo largo del servicio.
“Este tipo de pérdida detiene todo,” dijo Neitzke en su sermón, donde compartió fragmentos de un ensayo que Sheridan escribió para un curso en el semestre de otoño.
Neitzke dijo que quedó claro a través de los escritos de Sheridan que “no pasaba por esta vida distraída,” y afirmó que ella habla ahora a la comunidad de Loyola con esperanza radiante, permitiendo que la fe y la esperanza persistan ante la tragedia. Compartió con la iglesia la creencia de Sheridan en “el futuro eterno que tenemos por delante.”

“No debemos invertir solamente en nosotros mismos, sino que necesitamos invertir en las almas de otras personas”, escribió Sheridan en un ensayo cuyos fragmentos Neitzke leyó en la vela.
Tal como ella lo entendía, Sheridan invertía constantemente en las almas de otros, según la directora de Cru, Johnson, quien dijo que ella hacía que el mundo se sintiera más cálido con solo su presencia. Johnson dijo que conoció a la estudiante cuando ella dirigía un pequeño grupo de estudio bíblico para los estudiantes de primer año.
“Todavía no tengo las palabras,” dijo Johnson en la vela. “¿Cómo se resume una vida como la de Sheridan en solo algunos momentos?”
Johnson dijo que Sheridan siempre fue la primera persona — y la última — en abrazar a la gente en los eventos de Cru. Dijo que Sheridan tenía el don de ver verdaderamente a las personas, una cualidad que la madre de Sheridan, Jessica Gorman, agradeció que Johnson hubiera señalado cuando habló más tarde.
Otro miembro de Cru, Swanson, dijo que Sheridan fue la primera estudiante de primer año que conoció este año escolar. Cuando comenzaron a conocerse, Sheridan le dijo a Swanson que tenía dos metas para dedicar su tiempo en Loyola: encontrar a su gente y explorar su fe.
Después de todos los oradores, los amigos de Sheridan y miembros de la administración de Loyola ayudaron a propagar la luz por las velas sostenidas por los asistentes en la iglesia. Mientras las llamas bailaban, la capilla se llenó de oración y la melodía intemporal de “Amazing Grace.”
Los asistentes compartieron señales de paz y consuelo antes de que la madre de Sheridan, Jessica Gorman, hablara con emoción frente a la iglesia, logrando aun así arrancar sonrisas tenaces de los presentes.
Jessica Gorman dijo que Sheridan amaba profundamente a Loyola, algo evidente en las “chaquetas graciosas” cubiertas en joyas y parafernalia de Loyola que Sheridan le pidió a su madre que hiciera para ella y sus amigos, para llevarlas a partidos de baloncesto. Jessica Gorman pidió a los amigos de Sheridan, quienes trajeron las chaquetas a la vela, que se pusieran de pie para que todos pudieran verlas. Lo hicieron con orgullo.

Sheridan llevó la chaqueta vaquera en solo un partido antes de morir, dijo su madre, explicando que Sheridan le envió una foto del partido porque Lu Wolf estuvo cerca de ella. Jessica Gorman dijo que esa es ahora su foto favorita de su hija y mostró una copia impresa que tenía en su chaqueta para que todos en la capilla pudieran verla.
La madre de Sheridan dijo a la multitud que el asesinato de su hija representó una traición a la confianza depositada en la ciudad por su familia, y exigió responsabilidad y respuestas. Dijo que ella y su familia necesitan y merecen justicia.
“A Chicago: hazlo mejor,” dijo. “Sé mejor. Confiamos en ti.”
Jessica Gorman dijo que encontró consuelo al saber que nadie más resultó herido en el tiroteo, pues sabía que habría partido el corazón de Sheridan al saber que sus amigos o compañeras de clase habrían sido lastimados.
Entre los asistentes, la concejala Maria Hadden (Distrito 49) dijo que el tipo de impacto que una muerte como la de Sheridan puede tener en la comunidad de Rogers Park es profundo y duradero. Citó el gran número de personas que asistieron a la vela para demostrar cuán devastadora fue la pérdida.
“Loyola es parte de nuestra comunidad,” dijo Hadden, condenando la violencia y expresando su apoyo a la universidad.
Los Estudiantes de Loyola por la Acción (SDA, por sus siglas en inglés), un grupo contra la violencia armada, también asistieron a la vela portando las camisas rojas de su organización para señalar que estaban disponibles para hablar con cualquiera que necesitara un lugar seguro para llorar, según la miembro del SDA Fiona Mazeikis, una estudiante de segundo año que estudia justicia criminal y español.
Mazeikis dijo que existe un grave problema de violencia armada en los Estados Unidos, y que el problema no fue resuelto a tiempo para que las cosas resultaran diferentes para Sheridan.
“Hay más que podemos hacer para proteger nuestras comunidades, por eso es importante que te des tiempo para llorar,” dijo Mazeikis. “Pero no puedes dejar que el dolor te impida actuar y generar cambio.”
Cuando concluyó la vela, la familia y los amigos de Sheridan salieron de la iglesia y compartieron momentos de dolor y consuelo en el pasaje frente al lago.
“Hay un futuro mucho más grande delante de nosotros”, escribió Sheridan en su ensayo. “Tenemos un futuro eterno por delante.”
John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.
Julia Pentasuglio, The Phoenix's Managing Editor, is a third-year majoring in multimedia journalism and political science with a minor in environmental communication. Julia has previously written for The Akron Beacon Journal as a reporting intern and has worked on the Digital Media team at North Coast Media, a business-to-business magazine company based in Cleveland, Ohio. She enjoys writing about the environment, parks and recreation, local politics and features. Outside of her love for news and journalistic storytelling, Julia enjoys camping, biking, skiing and anything she can do outside.