Los residentes preocupados expresaron reservas con respecto a la posible adquisición de la propiedad durante una asamblea pública virtual celebrada el 10 de agosto.
Los residentes preocupados expresaron reservas con respecto a la posible adquisición de la propiedad durante una asamblea pública virtual celebrada el 10 de agosto.
La posible decisión de Loyola de adquirir el edificio de la Escuela Waldorf, parte del recientemente cerrado campus St. Ignatius en Rogers Park, y construir allí una nueva residencia estudiantil ha recibido críticas de algunos residentes.
Los residentes expresaron reservas sobre la posibilidad de que Loyola compre la propiedad, ubicada al oeste del campus Lake Shore (LSC), en 1300 W. Loyola Ave., durante una asamblea pública virtual organizada por la concejala Maria Hadden, representante del distrito 49, que incluye Rogers Park y parte del campus de Loyola.
St. Ignatius es una iglesia católica fundada por la orden jesuita en 1907 que mantiene vínculos históricos con la universidad. En 2020, la Arquidiócesis de Chicago anunció que cerraría la parroquia y fusionaría su congregación con las iglesias cercanas St. Gertrude y St. Jerome. La Arquidiócesis de Chicago ha cerrado otras parroquias en toda la ciudad en años recientes como parte de un esfuerzo de consolidación más amplio.
El campus St. Ignatius, que incluye la iglesia, la casa del párroco y la Escuela Waldorf saldrá pronto al mercado. El Ignatian Mission Center, un grupo de antiguos feligreses y residentes, dijo que le gustaría mantener la iglesia y utilizarla para ofrecer programas religiosos, sociales y educativos a la comunidad.
Loyola ya había expresado interés en la compra del edificio en 2019, dijo Hadden durante la reunión, antes de que los planes fueran suspendidos mientras las operaciones y situación financiera de la universidad se vieran afectadas por la pandemia COVID-19.
Matt McDermott, un portavoz de Loyola, dijo en una declaración que la universidad ha mantenido conversaciones recientemente con la Arquidiócesis, Hadden y el Ignatian Mission Center sobre la compra del edificio y dijo que la universidad planea continuar estas conversaciones en las semanas venideras.
“Hemos destinado estratégicamente recursos humanos y financieros para mejorar la calidad de vida de los residentes de nuestra comunidad, mediante inversiones en vivienda asequible, viviendas a precio de mercado, contratación local, negocios locales y colaboraciones con escuelas de educación primaria y secundaria de los barrios que rodean nuestros campus,” dijo McDermott con respecto a las preocupaciones de los residentes. “La Universidad es parte de las comunidades de Edgewater y Rogers Park y se preocupa por ellos.”
Hadden dijo que organizó la asamblea para dar una actualización sobre el sitio a la comunidad. Hadden dijo que había mucha especulación sobre lo que la universidad planeaba hacer sobre el edificio. Hadden explicó que, si Loyola lleva adelante el plan para construir nueva vivienda estudiantil en el sitio, eso requeriría la aprobación de la concejala para cambiar la zonificación—algo que ella no ha prometido.
Hadden dijo que no daría su aprobación para el proyecto sin conseguir retroalimentación de sus constituyentes — una de las razones principales por las cuales organizó la asamblea. Durante la reunión, los residentes expresaron dudas sobre tráfico y falta de estacionamiento si se construyera una nueva residencia estudiantil. Hadden dijo que les parecían interesantes algunas propuestas para usos alternativos del edificio sugeridos durante la reunión.
“He puesto a la gente y organizaciones no lucrativas en contacto con la Arquidiócesis con respecto al alquiler del edificio,” dijo al The Phoenix. “Seguramente necesitamos lugares para organizaciones comunitarias. Pensé que había algunas ideas maravillosas y cosas que vale la pena explorar, pero también es propiedad privada de la Arquidiócesis y es su decisión qué hacer con el lugar.”
Justin Shady, un residente de Rogers Park desde hace siete años, ha sido uno de los residentes principales hablando contra la compra del lugar por la universidad. Él ha colgado folletos en el área que dicen “Detengan los terrenos de Loyola” y busca fomentar la oposición comunitaria.
Shady explicó durante la reunión y en una entrevista que su oposición se debe a otros terrenos que tiene la universidad y ha dejado desocupados a lo largo de Loyola Avenue.
“Yo camino en este barrio cada día y Loyola Avenue, desde la estación CTA a Glenwood, es una sucesión de no solo terrenos vacíos, sino también llenos de grava que no tienen nada y han estado así por décadas,” dijo Shady.
Los documentos de propiedad revisados por The Phoenix indican que Loyola es propietaria del terreno de 1227 W. Loyola Ave. entre la estación Loiola Red Line y la farmacia CVS desde 1991. Los documentos indican que Loyola es propietaria también del terreno a 1245 W. Loyola Ave. desde 1995.
“No puedo, de buena fe, dejarles derribar los dos edificios gigantes para nada,” dijo Shady. “Si quieren derribarlo y construir algo para la comunidad o hacer algo tangible con [los edificios], pues bueno. Pero su historial demuestra que derriban cosas, las rodean con una cerca, y no hacen nada con ellas.”
Los representantes de Loyola dijeron que no tienen planes oficiales para el desarrollo de los terrenos vacíos a lo largo de Loyola Avenue cuando Hadden les preguntó.
Ward Miller, director ejecutivo de Preservation Chicago, una organización no lucrativa dedicada a la preservación de la arquitectura histórica en la ciudad, se unió a la asamblea para argumentar que el campus de St. Ignatius merece la designación de Monumento Histórico de Chicago. La designación impediría la demolición del edificio y Miller dijo que sería beneficioso para la comunidad.
“Estos edificios son ya ‘pequeños monumentos históricos’ en nuestras comunidades, y son una piedra angular de nuestras comunidades,” dijo Miller. “Albergan mucho más que servicios religiosos–también alojan servicios comunitarios, despensas de alimentos, centros de cuidado infantil y servicios de apoyo psicosocial.”
Hadden dijo que Loyola no proporcionó planes concretos para la propiedad y otras opciones para el sitio siguen sobre la mesa.
John FitzGerald is the translator for The Phoenix. A first-year student specializing in Romance languages, John’s passion for cultures overseas has led him to studies in French, Spanish, Italian, German, and Russian. He spends most of his time practicing harp repertoire, seeing concerts around the city and perusing international newspapers.
Griffin Krueger is the Editor-in-Chief of The Phoenix. He began working for The Phoenix during his first week at Loyola and has been writing about the university, the surrounding community and the city of Chicago ever since. Krueger previously worked as Deputy News Editor and Sports Editor and is a fourth-year studying political science with a minor in history. Originally from Billings, MT, he enjoys reading and exploring the city on his bike.